A QUIEN SE LE OCURRA LEER
Empecé con este blog allá por el 2008 con el fin de pasarles apuntes y algunos materiales de estudio a mis alumnos de Física, Química, Tecnología o Matemática.
No lo usé mucho. Pero estos días, mirando que tiene tantas visitas como mi blog personal Los apuntes del oso, me decidí a incorporar información para que pueda ser útil a alguien. Uno, dos o mil, no importa.
Así es que despacito voy a ir incorporando algunos de los materiales de trabajo, reflexiones y chirimbolos varios que fui generando o afanando en mis añares como docente.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Una lectura de los NAP de Educación Tecnológica para el Ciclo Básico de la Educación Secundaria

Los NAP son el resultado de una construcción colectiva que, como tal, no deja de ser una de las posibles construcciones, con la valoración diferencial de que surge a partir de acuerdos de base aceptablemente amplia.
Cualquier lectura de estos NAP también es arbitraria, aun cuando se tomen más o menos estricta y literalmente las líneas que visiblemente quedan trazadas de su lectura. O algunas de ellas.
Podemos, entonces, realizar una lectura reflejada en esquemas que involucren y relaciones los tres aspectos de la Educación Tecnológica bajo los cuales se agrupan estos núcleos de aprendizajes. Algunas relaciones se ven reforzadas por flechas o líneas que no hacen más que denotar ciertos énfasis que aparecen en la lectura.

Por su parte, cada aspecto supone una variada identificación de núcleos, los cuales más que diferenciarse interactúan del modo en que varias imágenes simultáneas construyen una imagen tridimensional.

Las posibles vinculaciones y desagregaciones de estos núcleos permiten elaborar diferentes estructuraciones de contenidos, las que percibiéndose también arbitrarias permiten sistematizar los mismos en organizaciones de curricula igualmente valederas.
Valga como ejemplo la que constituyó la primera aproximación a una propuesta de organización de contenidos curriculares de Educación Tecnológica en ciclo básico para Santa Fe en 2011 y que se aprecia en estos cuadros de relaciones.



 Conviene insistir en que se trata de una posible organización de los contenidos de la Educación Tecnológica tan válida como cualquier otra con la condición de que se revele capaz de transformarse en insumo para el siguiente nivel de especificación del curriculum. Otras organizaciones son posibles, cada una de ellas pondrá en relevancia algún aspecto.

Algunas dificultades
Se presentan en este nivel algunas dificultades –o particularidades, si se quiere- propios de la organización de contenidos para constituir una propuesta coherente y con buen sustento. Los menciono, a pesar de que algunos son más conocidos que otros y a sabiendas de que no es un listado exhaustivo y que no configuran dificultades aisladas sino se presentan como redes. Uso para introducir algunas expresiones como detalle más pintoresco que útil, pero bastante gráficas
  • No se entiende nada. Primera particularidad y tal vez la más fuerte. El lenguaje de escritura de los NAP, si bien está suficientemente cuidado es ajeno al que manejan la gran (y aquí gran no significa muchos, sino me animo a decir casi todos) mayoría de los docentes a cargo de Educación Tecnológica en las escuelas santafesinas (¿y del país?). La gran discusión inicial en la redacción de los NAP -imagino- fue: “¿escribimos correctamente o trivializamos y conformamos a todos?”, puesto que hay una mayoría de docentes que fueron trasplantados a ET sobre todo en el cambio de siglo, cuya formación de base no es específica y aun los de formación específica que fueron aleccionados en base a materiales de dos o tres autores que cristalizaron un modo de entender la ET que es muy difícil de desarraigar y que la recuesta sobre una perspectiva positivista, alejada de la cultura cuando menos. [1].
  • Se sacan las tecnologías blandas. En la provincia (y en otras) muchos docentes provenientes de las áreas contables fueron a parar a Tecnología primero y a Educación Tecnológica después. La práctica habitual de estos consistía (y consiste, me consta) en tomar –y dictar (y tomar en exámenes, etc.)  a los alumnos- la definición de Tecnología[2] acuñada a cincel y fuego por los CBC de la ley federal. Por un lado, esto los habilitaba a utilizar el lenguaje conocido (demandas, servicios, bienes, gestionales…) y por el otro a enseñar los clásicos contenidos de contabilidad o economía. Esto sin entrar a profundizar qué se dice cuando se distinguen las tecnologías blandas de las duras.
  • No se centra en la lectura del objeto y el proyecto tecnológico. Durante la aplicación de la ley federal, para la asignatura Tecnología se fueron perfilando como sustanciales dos procedimientos: la lectura del objeto (o análisis de productos) y el proyecto tecnológico[3]. Procedimientos que, como tales, resultan herramientas interesantes entre muchas otras, pero se constituyeron en recetas generales y en el corazón del contenido de gran parte de las capacitaciones impartidas, por lo que se convirtieron en el decálogo de la enseñanza de la tecnología para muchos docentes. Y esto, como se indica en la nota al pie 1, se ha transformado en un núcleo intocable en los docentes con formación específica.
  • Son una enormidad de contenidos. Desde un punto de vista esto es cierto. Se intentó que los NAP de ET (de primaria y secundaria básica) constituyesen un cuerpo coherente y con algún grado de independencia de otros niveles, ya que en muchas jurisdicciones no hay continuidad o hay una enseñanza de tecnologías específicas en el ciclo orientado. Es por ello que se vislumbra un cierre que podríamos calificar de “alto nivel”. 
    Pero no es menos cierto que cualquier estructuración de contenidos los tres aspectos consignados en los NAP no se concatenan sino que buscan complejizar la mirada. Quizás aparezca esta dificultad sumada a otra asociada –y que en mi opinión es la dificultad de fondo en este aspecto- que es la de seleccionar adecuadamente los recortes temáticos desde los cuales se enseñarán estos contenidos. Esta particularidad no es menor, pero resulta la menos inabordable para trabajar desde el diseño.
  • No hay bibliografía que abarque todo así como está. No la hay. Y esto puede ser visto como una amenaza o como una oportunidad. Desde mi punto de vista diría: no la hay, por suerte. Una pregunta posible es hasta qué punto se delega y/o confía en el docente la búsqueda y selección bibliográfica. Existen materiales, libros, revistas especializadas, que se constituyen como reflexiones o propuestas, pero no “el libro” al estilo de los existentes un tiempo atrás y que son muy difíciles de recomendar para la educación tecnológica que se plantea hoy.
Con este sencillo planteo pretendo mostrar algún recorrido posible de lectura inicial de los NAP de ET y de algunas dificultades que se presentan al momento de pensar y discutir una propuesta curricular basada en ellos. Muestra que no agota la cuestión, solamente plantea desde mi particular visión situada uno de los posibles hilos de Ariadna para recorrer los bifurcados senderos del jardín de estos NAP sin desconocer las dificultades, los escollos y las críticas que configuran el aquí y ahora y contribuyen a dar forma a un posible curriculum.



Notas
[1] En Feria de Ciencias de la provincia (2009-2012), por ejemplo, realizamos ingentes esfuerzos por modificar algunas cuestiones. El caso más claro es el del llamado proyecto tecnológico, que al modo positivista se emparenta con el método científico en su carácter de receta y sobre lo cual no es necesario explicitar más.
[2] La tecnología es una  actividad social centrada en el  saber hacer que, mediante el uso racional, organizado, planificado y creativo de los recursos materiales y la información propios de un grupo humano, en una cierta época, brinda respuesta a las necesidades y a las demandas sociales en lo que respecta a la producción, distribución y uso de bienes, procesos y servicios.
La tecnología  nace de necesidades, responde a demandas e implica  el planteo y la solución de problemas concretos, ya sea de las personas, empresas, instituciones, o del conjunto de la sociedad.
Existen tecnologías llamadas "blandas" o gestionales, cuyo objetivo es optimizar el funcionamiento de las organizaciones e instituciones. El desarrollo de estas tecnologías se da siempre con el soporte de las tecnologías llamadas "duras" como la mecánica, la electrónica, la informática o la biotecnología. (Encabezado de los CBC de Tecnología para la EGB).
[3] Es por eso que se destacan el  análisis de productos y los  proyectos tecnológicos como procedimientos de la tecnología que articulan todos los bloques de contenidos de esta propuesta para los CBC del capítulo de tecnología. (Encabezado de los CBC de Tecnología para la EGB).

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