A QUIEN SE LE OCURRIERA LEER
Empecé con este blog allá por el 2008 con el fin de pasarles apuntes y algunos materiales de estudio a mis alumnos de Física, Química, Educación Tecnológica o Matemática.
No lo usé mucho. Pero estos días, mirando que tiene tantas visitas como mi blog personal Los apuntes del oso, me decidí a incorporar información para que pueda ser útil a alguien. Uno, dos o mil, no importa.
Así es que despacito voy a ir incorporando algunos de los materiales de trabajo, reflexiones y chirimbolos varios que fui generando o afanando en mis añares como docente.

jueves, 23 de julio de 2020

Eclipse solar en escala

Hay muchas formas de recrear un eclipse de Sol. Este es un modelo a escala, que conserva la relación entre diámetros y distancias.
Utilizamos un Sol de 220 cm de diámetro, ubicado a 235 m.
Una Luna de 6 mm ubicada a 60 cm de nuetro ojo, posicionado en la Tierra.

Este es un aporte para Nase (Network for Astronomy School Education), un programa de la Unión Astronómica Internacional para la enseñanza de la Astronomía en las escuelas.

martes, 21 de julio de 2020

Determinación del diámetro del Sol

Cómo podemos medir el diámetro del Sol sin salir de casa, utilizando materiales sencillos: un tubo, papel de aluminio (o cualquier papel bien opaco), papel translúcido y una regla.

Este es un aporte para Nase (Network for Astronomy School Education), un programa de la Unión Astronómica Internacional para la enseñanza de la Astronomía en las escuelas.

domingo, 6 de agosto de 2017

Borradores en papel

Ya casi no recordaba lo que es hacer un borrador en papel. Salvo algunas canciones cuya letra se me ocurre extemporáneamente (si existe el término) -por ejemplo, tomando examen o alguna circunstancia especial- no tomo notas en papel de las cosas que voy pergeñando. Directamente me siento en la compu y allí escribo y borro y reescribo o abandono lo escrito.
En el día de la fecha, encendiendo el fuego para un asadito, encontré en la bolsa de los papeles destinados a tal fin estos apuntes a mano. Deben tener unos diez años. Enseguida me dispuse a sacarles una foto con el celu antes de proceder a su combustión. Sin embargo, cambié el procedimiento y las puse en el escáner.
El tema es irrelevante (debe andar por información analógica y digital o algo así). Pero se me ocurrió pensar en que además de las ventajas evidentes de tipear los borradores en la pc, hay algunas pérdidas, al menos para mí. Este borrador lo tengo, quizás hasta que lo queme, pero lo tengo en la mano. La versión final es muy distinta, incluso me parece que el texto está aqui en el blog.
Bueno, después lo sigo, total nadie lee



lunes, 1 de mayo de 2017

Medios técnicos de las telecomunicaciones


¿Qué artefactos median en una telecomunicación? 
La telecomunicación (comunicación a distancia) requiere de cierto número de medios técnicos que permitan transmitir la señal que lleva el mensaje, de lo contrario sería imposible comunicarse.
La complejidad de los sistemas de comunicación actuales hace que la cantidad de medios técnicos sea mucho más grande de la que se pueda imaginar. Sin embargo, algunos de estos medios o dispositivos se hallan cumpliendo idénticas funciones tanto en sistemas de comunicación antiguos como los actuales. Veamos algunos de ellos.

TRANSDUCTORES
Un transductor es un dispositivo que convierte una señal de un tipo de energía en otra.
 Los micrófonos son transductores que transforman una señal acústica (vibraciones de aire) en pulsos eléctricos, por eso comúnmente de ellos sale un cable que los conecta a un equipo. Los altavoces (parlantes) realizan el proceso inverso. Se los llama transductores electroacústicos. Además de los micrófonos comunes hay micrófonos en los teléfonos fijos y celulares, las notebooks y netbooks suelen tener micrófono incorporado.
 

 







Las antenas emisoras transducen los pulsos eléctricos en ondas de radio. Las antenas receptoras transducen las ondas de radio a pulsos eléctricos.

Los sensores también son transductores, ya que transforman el estado de un tipo de variable física (la que se quiere medir o controlar, p. ej. temperatura, presión, humedad, distancia, intensidad luminosa…) en otro, que en general es una señal eléctrica.


AMPLIFICADORES
Los amplificadores toman una señal de entrada y generan una señal de salida de mayor intensidad. Para esto es necesario que haya un aporte de energía.
 Por lo general, esta energía adicional es eléctrica y se obtiene conectando el equipo a la red de distribución eléctrica o, en los dispositivos móviles, de baterías o pilas.
Los amplificadores más conocidos son los de audio, que se complementan con micrófonos y parlantes para distribuir sonido. Pero todo sistema de comunicación basado en la electricidad necesita de amplificadores para la mayoría de sus funciones.



 Muchos procesos operan combinando transductores y amplificadores, por ejemplo, el proceso básico de sonido.


CODIFICADORES - DECODIFICADORES
Los codificadores transforman una señal cambiando el código de la misma. Se llaman decodificadores a los codificadores que devuelven el formato original de la señal.
Hay muchos tipos de codificadores. Algunos transforman señales de audio, imagen o video para ser procesadas o transmitidas por distintos sistemas, o para comprimirlas. En este caso se los denomina codecs.
Otros transforman señales digitales en analógicas (modulación) y/o señales analógicas a digitales (demodulación), por eso los llaman modem (modulador-demodulador). Como es sabido, un modem comunica a una computadora con una línea telefónica. La pc maneja señales digitales y para transmitirla por la línea telefónica el modem la transforma en analógica, decimos que modula la señal. Cuando recibe información, el proceso es inverso y demodula.
Podés descargar este artículo en PDF aquí:

lunes, 5 de enero de 2015

Y... ¿qué hacemos con ET? (Punta 2)


¡Lo que es la ciencia! ¡Cómo avanza la ciencia! Cuántas veces escuchamos o pronunciamos frases como estas. Viajes tripulados al espacio, producción de medicamentos, nuevos celulares, materiales plásticos. Creo que este tipo de expresiones se parece a una moneda cuya cara es un elogio a aquello que avanza con una aceleración difícil de inteligir y, como ceca, la categorización de científico a todo aquello que avanza de esa manera[1].

Y, si bien la mención a la tecnología es creciente, sucede que tantos una como otra se mencionan como realidades casi mágicas. Como si ciencia o tecnología fueran entidades tangibles capaces de asignárseles culpas o méritos, entidades definitivas. Ejemplos: Los riesgos de la tecnología, titulan a veces los diarios. Debaten si la tecnología pone en riesgo el trabajo de la clase media[2]. La tecnología amenaza la mano de obra[3].

Por otra parte, la persistente mención de avances científicos puede llevarnos a pensar que en la cotidianidad los fenómenos científicos son más evidentes que los tecnológicos. Pero esto no parece tan así. Casas, vestimentas, artefactos del hogar, son evidencias de que los fenómenos tecnológicos están más presentes en nuestra cotidianidad que los científicos, por más que muchos de estos estén en las bases de aquellos sustentándolos. Los hogares no son hechos científicos y dependemos de ellos para nuestra subsistencia. La vestimenta o la cocción de alimentos tampoco. Sin embargo, han sido en general invisibles para nuestra reflexión acerca de cómo vemos el mundo.
En gran medida asignamos ese valor a la ciencia se puede verificar que esta distinción está ausente en ámbitos de divulgación en incluso académicos.

Veamos, el prestigioso diario El País de España titula Los 10 avances científicos del año (2014) y menciona: 1. Cita a ciegas con un cometa, 2. Reescribir los recuerdos, 3. Fin del monopolio europeo en el arte de las cavernas, 4. El alfabeto de la vida gana dos letras artificiales, 5. El año de los nanosatélites, 6. Robots que levantan pirámides sin plano ni jefes, 7. ¿La sangre joven rejuvenece?, 8. Los dinosaurios encogieron para dar lugar a las aves, 9. Células para curar la diabetes, 10. Chips que imitan el cerebro humano[4]. Recomiendo fuertemente visitar el enlace de la cita y leer con detenimiento el interesante artículo. Una rápida revisión nos mostrará que de los 10 avances científicos, por lo menos cuatro son más bien desarrollos tecnológicos, Veo venir la objeción: "pero la órbita del cometa...", "pero el ADN... y Watson y Cricks...", etc. Vamos, ¿no se trata acaso de construcciones artificiales diseñadas para cumplir con cierto propósito, es decir, fenómenos técnicos? Se podría aun proponer "la ciencia está presente en todos ellos, no se podrían haber realizado sin conocimientos científicos". Si bien la aseveración es correcta no es válida como objeción, dado que, por ejemplo hay otras cosas que están presentes en todas, por ejemplo el lenguaje, y sin embargo nadie se atrevería decir que se trata de "avances comunicacionales" o "avances del lenguaje"...

Suficiente como una de las tareas que le corresponden a ET. Limpiar el terreno del discurso es una tarea -podría decirse iniciada con los NAP de ET- que está en la base de la identidad del espacio y que está (muy) lejos de las aulas, del lenguaje docente y de la formación docente.
Siguen ocupando un lugar y un tiempo importante en las aulas las tediosas e inútiles -salvo por su utilidad a la hora de recitarlas a la hora de la calificación- clasificaciones y definiciones acerca de necesidades y demandas, que nada tienen que ver con la tecnología más que uno de los aspectos de posibles puntos de partida.
Pero para limpiar el discurso hay que conocerlo. Sería bueno que quienes tenemos a ET en nuestras clases comencemos por leer reflexivamente los NAP -y, por qué no, el diseño curricular propuesto- y (mínimamente) apropiarse -y criticar, por qué no- su discurso. Ah, y si una vez finalizada la lectura resulta que nos parece lo mismo que La tecnología es una actividad social centrada en un saber hacer que, mediante el uso racional, organizado, planificado y creativo de los recursos materiales y la información propios de un grupo humano, en una cierta época, brinda respuesta a las necesidades y a las demandas sociales en lo que respecta a la producción, distribución y uso de bienes, procesos y servicios[5], que dictamos como encabezado de las carpetas de nuestros alumnos, no hay nada que discutir: hemos destruido desde dentro una hermosa posibilidad (que trataré más adelante). Y el espacio está de más, qué duda cabe.


1.- Creo que a algunos pensadores le viene bien esto, porque pueden conciliar la cuestion de los paradigmas -consecuentemente con la noción de que la ciencia no avanza- con el progreso, que parece tener una flecha temporal en la tecnología.
En mi opinión aparecen tantas dificultades cuando se trata de caracterizar a la Ciencia como cuando se trata de caracterizar la Tecnología. Y creo que una de las razones está en la T mayúscula (o en la C, según el caso). En ese intento de darle una forma manejable, de amasarla hasta que se convierta en un objeto con límites precisos cosa de diferenciarla claramente del entorno. Casualmente quienes prefieren este tipo de definiciones terminan redondeándolas en algún tipo de simbiosis entre ciencia y técnica, con lo cual se vuelve sin remedio a extrañas construcciones discursivas.
2.- http://www.lanacion.com.ar/1624720-debaten-si-la-tecnologia-pone-en-riesgo-el-trabajo-de-la-clase-media 
3.- http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/04/30/actualidad/1398871052_175326.html
4.- http://elpais.com/elpais/2014/12/18/ciencia/1418928065_022666.html. Las etiquetas del artículo son: Robótica, Dinosaurios, Células madre, Exploración espacial, Paleontología, Astronáutica, Genética, Biología, Informática, Ciencias naturales, Ciencia, Industria
5.- CBC para la EGB. Ministerio de Cultura y Educación. 1995.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Y... ¿qué hacemos con ET? (Punta 1)

[Aclaración (por si las moscas): 
Quien pretenda leer aquí una apología académica de ET, ¡raje inmediatamente! Está avisado.]

Cuando yo era pequeño había pocos televisores en la cuadra. A duras penas un obrero metalúrgico podía acceder a uno. En el 70 mi viejo logró comprar un Philco Ford, por supuesto en blanco y negro. La tele pasó de ser una curiosidad en la casa de unos vecinos los sábados por la noche a algo de todos los días. Era más compacto que el de los vecinos, menos aspecto de mueble y más de artefacto móvil. De más está decir que solo agarraba los canales de Rosario: el 3 y el 5. Para ser francos en retrospectiva, se veía bastante mal, pero alcanzaba para distinguir dignamente a Batman, El Zorro, los Tres Chiflados y el Gordo y el Flaco. A veces no se veía bien, como perdiendo señal, entonces recurríamos a pararnos para tocarlo. Tocarlo significaba manipular los controles. El selector de canales tenía una especie de cilindro estriado interno que servía para mejorar la sintonía.
Otras veces aparecía una franja negra dividiendo la pantalla y era como que se había subido el piso de la pantalla. A tocar el vertical.
O salían como franjas inclinadas y había que tocar el horizontal.
O las imágenes se sucedían en forma vertical y allí era cuando los mayores nos decían que les recordaba el cine, con esa sucesión de fotos. ¡Qué fantástico! Podía de alguna manera imaginarse por analogía el funcionamiento de la tele con el del cine, fuera o no correcta la analogía, claro.
Un día la tele dejó de andar. Vino un tío que era bastante animado para meter mano, abrió la tapa posterior, dijo ajá y señaló una especie de objeto cerámico reventado. Lo sustituyó por un cablecito de cobre y ¡zas! otra vez la tele en marcha.
Con el tiempo, el pase mágico para mejorar el funcionamiento era un golpecito seco lateral, que ajustaba algo y seguía viéndose más o menos bien.

Unos años después me compré el primer auto. Un Fiat 600 amarillo, el mítico fitito. Con el fitito experimenté las típicas vivencias de adolescente. Era un fierro, andaba siempre. Y si, por esas cosas raras de la vida no andaba, sacaba y limpiaba las bujías, miraba los platinos, soplaba el chiclé, tocaba aquí o allá y finalmente arrancaba. Tenía un motor sencillito y uno casi podía ver todo su funcionamiento mirándolo por fuera. Llevaba una caja de herramientas con llaves tubo, allen, destornilladores, pinza, alicate. cinta aisladora, alambre, tornillos y todo lo que pudiera servir para sacarme de un apuro.

Hoy tengo un tele de esos que llamamos LED, es como una ventana, se ve perfecto. No hay que manipular ningún control para mejorar la imagen. Usamos el control remoto solo para cambiar de canal o volumen y muy ocasionalmente para aprovechar alguna de las otras funciones. Nos paramos a tocarlo para conectarle algún cable especial o una tarjeta de memoria y nada más. Es finito, se puede colgar como un cuadro. Eso sí, si deja de funcionar, sonamos. No tiene sentido abrir la tapa de atrás. ¿Para qué? Para ver unas placas verdes llenas de chirimbolitos que ni siquiera tienen lucecitas que podrían indicar si una se quemó o no. Nada que hacer. Los golpes al costadito no funcionan.

También tengo un auto más nuevo. Aunque no es tan sofisticado tiene computadora a bordo que me avisa en cuánto tiempo me quedo a pata por no echarle nafta, si hay una puerta abierta, si no me puse el cinturón... Al abrir el capó espera una pequeña sorpresa: el motor es una especie de cápsula con más plástico que hierro o aluminio a primera vista.
Si no funciona no se puede hacer casi nada. Casi no llevo otra herramienta que el celular, para llamar a alguien que sepa para auxiliarme.

Llegado a este punto, convocamos a ET. Si ET preguntase a sus alumnos: ¿Creen ustedes que era un usuario más inteligente antes? ¿O lo soy ahora? La respuesta será coral: ¡Antes!
Es que en esta relación entre personas y artefactos sucede que hay funciones que antes hacían las personas -mejorar la sintonía en la tele o medir el aceite en el auto- y ahora las ejercen los artefactos. ¿No será que en la relación con la tele y el auto de décadas atrás yo tenía unos saberes y ahora, para manejarme con los nuevos necesito unos saberes más débiles? Podemos preguntarnos también cosas como: ¿puede convenir a alguien que necesitemos saberes más débiles para manejarnos con las nuevas tecnologías? O preguntarnos: estos artefactos tan fáciles de usar, ¿son más fáciles de comprender? ¿Seremos cada vez usuarios más estúpidos (ver etimología)? ¿Hará falta una educación tecnológica (como parece que hace falta una educación en ciencias, educación sexual, una educación vial, una educación ciudadana...)?

Tal vez ET encuentre por aquí una punta de sentido en este ovillo enmarañado, en esta complejidad. Ovillo que quizás tenga más de dos puntas.Veremos.



Nota:
Algunas de estas ideas se las escuché a Abel Rodríguez de Fraga o las tomé de otros autores. Otras son mías. El agudo lector sabrá separar unas de otras.

sábado, 23 de agosto de 2014

Desvivires de ET en la escuela


Pobre ET si le tocara trabajar en la escuela. Lo primero que le pasaría es que todos se pregunten qué hace allí. Tal vez ET explicaría que no fue él el que quiso estar allí, sino que fue una exigencia de pensadores, instituciones, educadores del mundo... No hay explicación válida cuando uno no espera visitas. El extraño viene a molestar y punto.

Lo segundo sería qué hacemos con ET, ya que lo tenemos aquí guste o no. Hay tantas cosas para hacer que le podemos asignar tareas que estén dentro de lo que nos parece sabe hacer. Entonces ET, que parece que se comunica bien con los artefactos, comienza a manipularlos. Y todos contentos porque ET ya no molesta, es útil.
O podría suceder que ET no sea útil en esas cosas y no se le encuentre utilidad alguna; entonces ET se la debe rebuscar para pasar el tiempo entreteniendo y si no es entreteniendo que no sea, pero que pase. Y como quien más quien menos todos pueden encontrar plástico o madera, está fantástico hacer cajas, cajitas, adornos, floreros, atrapasueños. De paso, crea conciencia ecológica postergando un par de semanas que mamá revolee dos tablas viejas y las botellas de jugo. A propósito, ET hasta podría convencerse de que enseña a proteger el medio ambiente cuando no se tira una botella plástica esta semana y sí un florero hecho con la misma botella a fin de mes. Pero, claro, ya habrá pasado la muestra y las fotos de educandos felices lo atestiguan. Eso sí, hay un proyecto que lo avala.
Entonces ET, que quizás no sabe para qué vino a este mundo, construye un lugar seguro desde donde tirar todo el año. Una carpeta segura con definiciones seguras. Unos trabajos prácticos seguros y una nota segura, por si los padres preguntan.

Las posibilidades son variadas, complejas, cuando se trata de ET a los ojos del directivo, entre otras:
- La directora no sabe para qué está ET, pero sí tiene claro qué hacer con ET. Que haga cosas manuales así no quita tiempo a los que verdaderamente enseñan cosas importantes, como el procedimiento para calcular raíz cuadrada. Que ET haga los carteles, que prepare la muestra, que haga pintar las macetas.
- La directora no sabe para qué está ET, pero no tiene claro qué hacer con ET. Entonces lo mejor es que haga lo que haga, quede dentro del aula y los chicos no anden dando vueltas. O que se ponga a dictar y a tomar lección luego, infalible ante preguntones.

El mayor problema lo tenemos cuando ET sabe para qué está, pero la escuela (toda), los directivos, los compañeros, esperan otra cosa de él que no es el para qué está que lo trajo hasta aquí.
- ET reniega de su condición, porque estudió otra cosa, pero cayó acá. Entonces hará lo posible para asemejar lo que enseña a lo que conoce. Con ello reduce riesgos. Entonces ET, concienzudamente, incorporará como conceptos centrales la demanda, por ejemplo.
- ET no hace lo que puede, hace lo que le permite sobrevivir.
- ET hace lo que puede, sabe para qué está, pero no tiene claro el cómo hace para hacer valer el para qué está.
- ET se siente incomprendido, lo sea o no, entonces se refugia -una vez más- en el aula donde una cerradas las puertas él manda. Porque alguna vez tenía que mandar él.
- ET mira el plan de estudios, comprende que está enseñando otra cosa. Eso no es problema, siempre se puede ajustar con palabras lo que no con hechos.

Quizás ET advierta que hay chicos en el aula. En ese caso, también se pueden presentar más situaciones que las dos o tres que se consignan aquí:
- ET asegura que ya que no está muy bien definido qué tienen que aprender -o que hay diferentes modas al respecto-, lo mejor es que aprendan a manipular algunas herramientas, a clavar, a martillar... De paso, a algunos le va a venir bien ya que quién sabe si estudiar es lo de él.
- ET se preocupa por que aprendan a ser ecológicos. No hay nada como reciclar. Los alumnos se entretienen, trabajan, aprenden a reutilizar y más. Como se consigna más arriba, se fabrican infinidad de objetos con el objeto de reducir la basura y más. FInalmente se muestran, se sacan fotos y se espera a que los alumnos se distraigan para revolear los trastos en que se convirtieron los maravillosos proyectos.
- ET muestra estar convencido de que una buena y gorda carpeta es lo mejor para que los alumnos aprendan. El dictado y los apuntes fotocopiados aseguran un buen caudal de material de estudio necesarios para evaluar los aprendizajes.

Bueno, ET está en la escuela guste o no, como dijimos. A lo mejor se produce el milagro del diálogo, más frecuente en unos lugares que en otros y encuentre su lugar.
Estaría buenísimo que siempre se le pudiera preguntar con interés genuino a ET qué hace por acá, a qué viene, qué es lo nuevo que ofrece, qué espera de los alumnos. Y, por supuesto, que ET pudiera responder con solvencia, veraz y comprometido. Y, tras la respuesta, sea él quién comience a preguntar.